El ataque ocurrió en la Escuela N°40 Mariano Moreno, donde un adolescente de 15 años disparó contra sus compañeros. Un chico de 13 murió y otros dos resultaron heridos. La ciudad de San Cristóbal quedó en estado de shock.
Un hecho de extrema violencia sacudió este lunes por la mañana a la provincia de Santa Fe, cuando un estudiante de 15 años ingresó armado a su escuela y abrió fuego contra sus compañeros. El ataque dejó como saldo un adolescente de 13 años muerto y otros dos heridos, en un episodio que generó conmoción a nivel local y nacional.
El hecho ocurrió alrededor de las 7:15, en el inicio de la jornada escolar, cuando los alumnos se encontraban en el patio esperando el acto de izamiento de la bandera. En ese momento, el agresor sacó una escopeta que llevaba oculta en su mochila —según algunos testimonios, dentro de un estuche de guitarra— y efectuó entre cuatro y cinco disparos.
Como consecuencia, un estudiante de primer año falleció en el lugar, mientras que otros dos jóvenes, de 13 y 15 años, resultaron heridos por perdigones. Uno de ellos debió ser trasladado en código rojo a la ciudad de Rafaela, con lesiones en el rostro y el cuello, aunque ambos se encuentran fuera de peligro.
La situación fue contenida por un asistente escolar, que logró reducir al atacante y quitarle el arma, evitando un desenlace aún más grave. El adolescente fue detenido y quedó a disposición de la Justicia, mientras se abrió una investigación para esclarecer lo ocurrido.
Desde el municipio, el secretario de Gobierno Ramiro Muñoz confirmó los detalles del ataque y señaló que el agresor “no presentaba problemas de conducta”, lo que incrementa la incertidumbre sobre las causas del hecho.
Tras el episodio, la escuela fue evacuada y la zona quedó bajo custodia policial. El gobierno provincial desplegó un operativo con funcionarios de distintas áreas —Educación, Seguridad y Desarrollo Humano— junto a equipos de contención para asistir a las familias y a la comunidad educativa.
El impacto en la ciudad fue inmediato. Las autoridades locales anunciaron asueto y duelo, mientras crece la consternación en una comunidad pequeña donde víctima y agresor compartían ámbitos cotidianos. “Hay una conmoción grandísima. Se escucha el ruido de los pájaros nada más”, describió Muñoz, graficando el clima que atraviesa San Cristóbal.
El caso reaviva el recuerdo de la Masacre de Carmen de Patagones, uno de los antecedentes más graves de violencia escolar en el país, y vuelve a poner en debate los protocolos de prevención y el acceso a armas en contextos juveniles.


