Un relevamiento de CB Consultora Opinión Pública muestra una sociedad partida en la evaluación de la gestión nacional, con preocupaciones centradas en lo económico y un escenario electoral aún abierto, aunque con Javier Milei encabezando las proyecciones.

Un informe nacional realizado por CB Consultora entre el 22 y el 28 de marzo, sobre 2015 casos en todo el país, refleja un clima social marcado por la incertidumbre. La evaluación del Gobierno nacional se presenta desfavorable, con un 54,5% de opiniones negativas frente a un 43,9% positivas, consolidando un diferencial adverso para la gestión.

En ese marco, las principales preocupaciones de la ciudadanía están claramente concentradas en la economía. Los bajos salarios y la pérdida del poder adquisitivo lideran el ranking, seguidos por la falta de empleo, la inseguridad y la inflación, lo que confirma un malestar extendido sobre las condiciones materiales de vida.

En el plano de la imagen pública, ningún dirigente logra números positivos. Sin embargo, algunos presentan menores niveles de rechazo relativo. Entre ellos aparecen Patricia Bullrich y el propio Javier Milei, aunque también con saldo negativo. Más atrás se ubican Axel Kicillof, Leandro Santoro y Juan Grabois. En el extremo inferior del ranking se destacan Victoria Villarruel, Manuel Adorni y Miguel Ángel Pichetto, con los diferenciales más negativos.

A pesar de ese contexto, al analizar el potencial electoral surge una ventaja relativa para Milei. El Presidente encabeza el “techo electoral” con 44,3%, seguido de cerca por Kicillof (43,1%) y Bullrich (40,9%). Más atrás aparecen Santoro, Grabois y María Eugenia Vidal, configurando un escenario competitivo.

El estudio también deja entrever un dato clave: no hay liderazgos consolidados ni hegemonías claras. En un eventual escenario electoral, las principales fuerzas se reparten el electorado con diferencias acotadas y un volumen significativo de indecisos.

En síntesis, la encuesta expone una tensión central: un Gobierno con evaluación negativa pero aún competitivo en términos electorales, en una sociedad donde la economía sigue siendo el principal termómetro político.

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