En su primera Misa de Domingo de Ramos, el pontífice lanzó un mensaje contra el uso de la fe para avalar conflictos, en un contexto de creciente tensión en Medio Oriente.

El papa León XIV encabezó su primera Misa de Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro con un fuerte mensaje contra la utilización de la religión como argumento para justificar la guerra, en medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente.

Ante miles de fieles, el pontífice afirmó que “Dios no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra, sino que las rechaza”, y remarcó que nadie puede invocar la fe para legitimar la violencia armada.

Las declaraciones se dan en el inicio de la Semana Santa y fueron interpretadas en clave geopolítica, en un contexto marcado por el recrudecimiento de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán. En ese marco, el mensaje papal contrastó con expresiones de funcionarios estadounidenses que apelaron a referencias religiosas para respaldar acciones militares.

Durante su homilía, León XIV también citó al obispo italiano Antonio “Tonino” Bello, reconocido por su postura pacifista, reforzando el llamado a la desescalada y al rechazo de la violencia.

El contexto internacional impactó además en las celebraciones religiosas: mientras en el Vaticano se desarrolló la tradicional procesión, en Jerusalén fue suspendida la peregrinación de Cuaresma por razones de seguridad, según informó el patriarca latino Pierbattista Pizzaballa.

De esta manera, el Papa inició su primera Semana Santa al frente de la Iglesia con un mensaje centrado en la paz y una crítica directa a la legitimación religiosa de los conflictos armados.

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