La administración de Javier Milei difundió un extenso material audiovisual por el aniversario del Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, pero recibió cuestionamientos por relativizar el consenso construido en torno a la memoria, la verdad y la justicia.
El Gobierno nacional publicó en sus redes oficiales un video de más de una hora por los 50 años del Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, en el que insiste con la necesidad de revisar la “historia completa”. La iniciativa, sin embargo, generó fuertes críticas desde distintos sectores políticos y de derechos humanos, que advierten sobre un intento de reinterpretar el pasado reciente.
El mensaje oficial evita utilizar la expresión “golpe de Estado” y propone denominar la fecha como un “Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia Completa”, un enfoque que fue leído como una relativización del terrorismo de Estado ejercido durante la última dictadura cívico-militar.
En el material, difundido por la administración de Javier Milei, se incluyen testimonios que apuntan a ampliar la mirada sobre los años previos y posteriores a 1976. Entre ellos, se menciona el caso de Miriam Fernández, hija de desaparecidos, y el de Arturo Larrabure, vinculado al asesinato de su padre por parte de la guerrilla.
No obstante, organismos de derechos humanos y referentes políticos cuestionaron el enfoque del video, al considerar que pone en pie de igualdad responsabilidades que la Justicia argentina ya ha establecido en múltiples fallos, en los que se calificó como crímenes de lesa humanidad a los delitos cometidos por el Estado.
Las críticas se dan en la antesala de una nueva conmemoración del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, que este año adquiere un carácter especial al cumplirse cinco décadas del inicio de la dictadura. En ese contexto, habrán movilizaciones masivas en todo el país, con epicentro en Plaza de Mayo y réplicas en distintas ciudades.
En esos espacios, las consignas volverán a estar centradas en el reclamo de memoria, verdad y justicia, pero también en el rechazo a lo que distintos sectores interpretan como un cambio de narrativa impulsado desde el Gobierno nacional.
La tensión entre el discurso oficial y el consenso histórico construido en torno a los crímenes de la dictadura aparece así como uno de los ejes centrales de la jornada, en un escenario donde la disputa por el sentido del pasado reciente vuelve a ocupar un lugar clave en la agenda pública.


