Un relevamiento de QSocial muestra que la mayoría prioriza el bienestar social por sobre el equilibrio fiscal, en un contexto de caída en la percepción económica.

Distintos estudios de opinión comienzan a reflejar un cambio en el clima social en torno al rumbo económico del gobierno de Javier Milei. Según un informe de la consultora QSocial, una parte mayoritaria de la población considera que debería priorizarse el bienestar social incluso si eso implica resignar el equilibrio fiscal.

De acuerdo con el relevamiento, el 45% de los encuestados se inclina por esa opción, mientras que un 32% sostiene que es necesario mantener el superávit fiscal aun cuando eso implique mayores costos sociales. Un 24% no definió una postura.

El dato pone en tensión uno de los ejes centrales del modelo económico oficial, basado en el ajuste del gasto público. La política de recorte, asociada simbólicamente a la “motosierra”, había logrado consolidar respaldo en los primeros meses de gestión, pero comienza a mostrar signos de desgaste en algunos sectores.

Las diferencias se acentúan según la identificación política. Entre quienes apoyan al oficialismo, el respaldo al ajuste se mantiene alto, mientras que en espacios opositores predomina la postura contraria. En tanto, entre los votantes independientes —considerados clave en términos electorales— crece la demanda de una flexibilización del esquema económico.

Otros estudios también marcan señales de alerta. Un análisis de la consultora Monitor Digital indica que la conversación en redes sociales sobre la economía presenta altos niveles de negatividad, con el empleo como principal preocupación.

En esa línea, el 57% de las menciones relevadas se vinculan con el trabajo, muy por encima de otros temas como la presión impositiva. El informe advierte que, aunque algunos indicadores macroeconómicos puedan mostrar mejoras, el impacto en el bolsillo y el consumo sigue siendo determinante en la percepción social.

A nivel personal, los datos también reflejan un deterioro. Solo el 26% de los encuestados considera que su situación económica es buena, mientras que la mayoría la define como regular o mala. Además, crecen las preocupaciones vinculadas al endeudamiento y la posibilidad de pérdida de empleo.

Un relevamiento de D’Alessio IROL coincide en este diagnóstico y señala que el 65% de las personas percibe que su situación económica empeoró respecto del año anterior. A su vez, la incertidumbre económica desplazó a la inseguridad como principal preocupación.

Los datos reflejan un escenario de mayor sensibilidad social frente al ajuste, en un contexto donde la evolución de la economía real continúa siendo determinante en la percepción pública sobre el rumbo del país.

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