El incumplimiento de pagos crece por 15 meses consecutivos y golpea con más fuerza a fintechs como Ualá, en un contexto de altas tasas e ingresos debilitados.
La morosidad en los créditos al consumo continúa en ascenso en Argentina y genera preocupación en el sistema financiero, especialmente en el segmento no bancario. Según un informe de la consultora 1816, en enero la irregularidad en los pagos superó el 27% en entidades no financieras, mientras que el índice general alcanzó el 10,6%, su nivel más alto en más de dos décadas.
El fenómeno acumula 15 meses consecutivos de suba y se explica por una combinación de factores, entre ellos tasas de interés elevadas, ingresos estancados y cambios en la dinámica inflacionaria. En este escenario, las familias enfrentan mayores dificultades para cumplir con sus obligaciones crediticias.
La diferencia entre el sistema bancario tradicional y el no bancario es significativa. Mientras que en entidades financieras las tasas reales son más moderadas, en el circuito alternativo —como fintechs y proveedores de servicios de pago— los costos del crédito son considerablemente más altos, lo que incrementa el riesgo de incumplimiento.
Uno de los casos que encendió señales de alerta es el de Ualá, donde trascendieron niveles elevados de mora en distintos segmentos de su cartera. Desde la empresa aclararon que parte de esos indicadores responde a su proceso de transformación tras obtener licencia bancaria, lo que modificó la composición de su cartera de préstamos.
En ese sentido, explicaron que la migración de créditos hacia su estructura bancaria dejó en el segmento no financiero una mayor proporción de clientes en situación irregular, lo que distorsiona los indicadores. Además, señalaron que la implementación de mecanismos habituales en el sistema, como la eliminación contable de créditos incobrables, recién comenzará a aplicarse este año.
Más allá de casos puntuales, el informe advierte que la morosidad crece de manera generalizada en todos los segmentos del sistema. Incluso los principales bancos registraron aumentos en enero, pese a cierta estabilización en el costo del financiamiento.
Otro factor clave es la evolución de la inflación. Dado que muchos créditos personales se otorgan a tasa fija, una desaceleración rápida de los precios puede encarecer las cuotas en términos reales, dificultando su pago si los ingresos no acompañan.
El deterioro en los niveles de cumplimiento refleja las tensiones que atraviesan los hogares en un contexto económico complejo, donde el acceso al crédito se vuelve más restrictivo y el riesgo financiero continúa en aumento.


