El Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Torcuato Di Tella retrocedió 5,3% mensual y se ubicó por debajo del nivel registrado un año atrás.
La confianza de los consumidores en Argentina volvió a deteriorarse en marzo, en un contexto marcado por la incertidumbre económica y la caída del poder adquisitivo. Según el último informe de la Universidad Torcuato Di Tella, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) se ubicó en 42,03 puntos, lo que representa una baja del 5,3% respecto de febrero.
En términos interanuales, el indicador también mostró una caída, al ubicarse 4,73% por debajo del nivel registrado en marzo de 2025. De este modo, el índice acumula dos meses consecutivos sin repuntar, consolidando una tendencia de debilidad en las expectativas económicas de los hogares.
El informe señala que el deterioro se refleja tanto en la percepción de la situación actual como en las expectativas a futuro. El componente de Condiciones Presentes registró la mayor caída mensual, mientras que las Expectativas Futuras también evidenciaron un retroceso, aunque más moderado.
A nivel regional, el comportamiento fue dispar. Las mayores caídas se observaron en el Gran Buenos Aires y en la Ciudad de Buenos Aires, mientras que el interior del país mostró una leve mejora en el indicador durante el mes.
Al analizar por nivel de ingresos, el descenso fue más pronunciado en los hogares de menores recursos, donde la confianza cayó con mayor intensidad. En los sectores de ingresos más altos, si bien también se registró una baja, el retroceso fue más moderado.
En cuanto a los distintos componentes del índice, la percepción sobre la situación personal mostró la mayor contracción mensual, seguida por las expectativas sobre la economía en general. En tanto, la evaluación sobre la compra de bienes durables e inmuebles también registró una caída, aunque mantiene una mejora en la comparación interanual.
Pese a los retrocesos recientes, el índice aún se ubica por encima de los niveles más bajos registrados a comienzos de 2024, aunque lejos de los máximos alcanzados durante 2025. El comportamiento del indicador refleja las dificultades para consolidar una recuperación sostenida en el consumo y en las expectativas económicas.


