La reforma electoral impulsada por la gestión de Javier Milei incluye la Boleta Única de Papel y el fin de las primarias, pero genera rechazo en el peronismo, la Unión Cívica Radical y el Propuesta Republicana.
El Gobierno nacional avanza en la elaboración de un proyecto de reforma electoral que contempla dos cambios centrales: la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP) y la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). La iniciativa, que se prevé enviar al Congreso en los próximos meses, ya genera fuertes resistencias en los principales espacios políticos.
Desde el oficialismo, encabezado por Javier Milei, sostienen que la eliminación de las PASO responde, entre otros argumentos, al costo que implica su realización. Sin embargo, distintos sectores opositores coinciden en que la propuesta tiene un trasfondo electoral y podría modificar las reglas de competencia política en beneficio del oficialismo.
El debate cobra relevancia en un contexto donde los gobernadores aparecen como actores clave, no solo por su peso legislativo sino también por la posibilidad de incidir en el calendario electoral. En varios distritos ya se analiza la opción de desdoblar o adelantar elecciones locales, lo que agrega una variable más a la discusión.
El rechazo a la eliminación de las PASO se extiende a lo largo de todo el espectro político. En el peronismo, sectores vinculados a Cristina Fernández de Kirchner consideran que las primarias son una herramienta fundamental para ordenar la competencia interna, especialmente en escenarios de fragmentación. También advierten que su eliminación podría favorecer a las estructuras partidarias con mayor capacidad de movilización.
Desde la Unión Cívica Radical, en tanto, defienden el rol de las primarias como mecanismo para ampliar la participación y fortalecer la competencia interna. Dirigentes del espacio señalan que eliminar este sistema implicaría concentrar la definición de candidaturas en las cúpulas partidarias, limitando la intervención de las minorías.
Una postura similar se observa en el Propuesta Republicana, donde consideran que las PASO resultan clave para ordenar alianzas electorales y resolver disputas de liderazgo dentro de los frentes políticos.
En paralelo, algunos dirigentes reconocen falencias en el funcionamiento actual del sistema de primarias, como la escasa competencia en muchos distritos y la extensión del calendario electoral. No obstante, plantean que cualquier modificación debería incluir una alternativa clara que garantice transparencia y participación.
El proyecto oficial se enmarca en una discusión más amplia sobre el sistema electoral argentino, en la que también se incluye la modernización de los instrumentos de votación y el financiamiento de las campañas. Con posiciones enfrentadas y un Congreso fragmentado, la reforma se perfila como uno de los debates políticos más relevantes del año.


