Moscú y Pekín condenaron con dureza la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán y exigieron un alto al fuego inmediato. Ambos gobiernos denunciaron violaciones al derecho internacional y reclamaron retomar la vía diplomática ante el riesgo de una desestabilización regional mayor.
La muerte del líder supremo iraní, Alí Jameneí, en el marco de los ataques lanzados contra Irán profundizó el alineamiento político entre Rusia y China frente a Washington y Tel Aviv, en un escenario de máxima tensión en Medio Oriente.
El presidente ruso Vladímir Putin calificó lo ocurrido como un “asesinato” cometido mediante una “cínica violación de todas las normas de la moral humana y el derecho internacional”. En un mensaje dirigido a las autoridades iraníes, expresó condolencias oficiales y destacó el rol de Jameneí como figura clave en el fortalecimiento de la asociación estratégica entre Moscú y Teherán.
Desde el Kremlin remarcaron que los ataques fueron planificados y denunciaron que constituyen una ruptura de los principios del derecho internacional. Además, ofrecieron la disposición de Rusia para facilitar soluciones diplomáticas basadas en el equilibrio de intereses y el respeto mutuo.
China pide alto al fuego inmediato
En la misma línea, el gobierno de China exigió el cese inmediato de las acciones militares y reclamó respeto por la soberanía, la seguridad y la integridad territorial iraní.
El ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, calificó los ataques de Estados Unidos e Israel como “inaceptables” y denunció el “asesinato flagrante de un líder soberano y la incitación al cambio de régimen”. En una conversación con su par ruso, Serguéi Lavrov, advirtió que la situación podría empujar a Medio Oriente hacia “un abismo peligroso”.
La diplomacia china sostuvo que las acciones militares violan las normas básicas de las relaciones internacionales y los principios de la Carta de las Naciones Unidas, y llamó a retomar el diálogo y las negociaciones lo antes posible. En paralelo, la embajada china en Israel recomendó a sus ciudadanos evacuar hacia zonas más seguras ante la escalada del conflicto.
Un frente común frente a Washington
Tanto Moscú como Pekín coinciden en caracterizar la ofensiva como una acción unilateral que agrava la inestabilidad regional y vulnera el orden jurídico internacional. La reacción coordinada refleja la creciente convergencia estratégica entre ambas potencias, que en los últimos años consolidaron vínculos políticos y económicos con Irán en el marco de su disputa geopolítica con Occidente.
Mientras continúan los ataques sobre Teherán y crece la tensión internacional, Rusia y China insisten en que la salida debe ser política y diplomática, y advierten sobre las consecuencias globales que podría tener una expansión del conflicto en Medio Oriente.


