Con el respaldo de bloques aliados y gobernadores afines, el oficialismo avanzó este viernes en el Senado con un dictamen exprés para tratar la reforma laboral la próxima semana y convertirla en ley antes del 1° de marzo, cuando el Presidente inaugure el período de sesiones ordinarias.

La iniciativa, que obtuvo media sanción en Diputados, fue analizada en un plenario de las comisiones de Trabajo y Previsión Social y de Presupuesto, en una reunión que estuvo atravesada por fuertes cruces entre el oficialismo y el interbloque peronista.

La presidenta de la comisión de Legislación del Trabajo, Patricia Bullrich, confirmó que el Senado aceptará el texto aprobado por la Cámara baja, que eliminó el artículo 44 del proyecto original.

Ese artículo establecía que el empleador debía abonar durante tres meses solo la mitad del salario al trabajador ausente por enfermedad o accidente (o el 75% si tenía cargas de familia). Con su eliminación, el oficialismo aseguró que se alcanzó una “amplia mayoría” para emitir dictamen y convocar a sesión el viernes próximo.

Más allá de ese cambio puntual, se mantuvo el núcleo de la reforma, que introduce modificaciones en la Ley de Contrato de Trabajo en materia de ultraactividad, indemnizaciones, vacaciones y horas extras; contempla rebajas de aportes patronales para incentivar el empleo y redefine el alcance del derecho de huelga en servicios considerados “esenciales”.

El Gobierno confía en contar con el respaldo de senadores alineados con gobernadores aliados, entre ellos Ignacio Torres (Chubut), Alfredo Cornejo (Mendoza), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Marcelo Orrego (San Juan), Rolando Figueroa (Neuquén), Hugo Passalacqua (Misiones) y los peronistas Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Gustavo Sáenz (Salta).

Cruces, acusaciones y clima de alta tensión

La reunión, que en principio parecía un trámite legislativo, derivó en un áspero intercambio político.

La senadora riojana Florencia López advirtió que “el pueblo se va a despertar y no van a alcanzar los helicópteros para que se fuguen como lo hicieron antes”, en alusión a la salida anticipada del expresidente Fernando de la Rúa en 2001. Bullrich respondió calificando esas expresiones como “golpistas” y pidió que cesaran ese tipo de afirmaciones.

También hubo cruces con el senador Mariano Recalde, quien mencionó antecedentes de presuntas coimas en reformas laborales anteriores y recordó la detención del senador Eduardo Kueider con dinero sin declarar. Bullrich lo acusó de “mentiroso” y rechazó cualquier vinculación con el oficialismo.

En tanto, la senadora Juliana Di Tullio denunció que la reforma impactará sobre fondos vinculados a jubilaciones, lo que fue rechazado por la titular de la comisión, quien acusó al peronismo de intentar “inventar algo para generar la caída del Gobierno”.

Bullrich recordó que De la Rúa fue sobreseído en la causa por supuestos sobornos en la denominada “Ley Banelco” y defendió la legalidad del proceso actual.

Agenda ambiciosa del oficialismo

El plan legislativo de La Libertad Avanza prevé tratar el jueves próximo otros proyectos, como el Régimen Penal Juvenil y la reforma de la Ley de Glaciares, y dejar para el viernes la sesión destinada a convertir en ley la reforma laboral.

De concretarse ese cronograma, el oficialismo lograría sancionar una de las iniciativas centrales de la agenda económica de Javier Milei en tiempo récord, en medio de un clima de fuerte confrontación política y sindical.

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