El debut de Juli Cardozo, la simpatía de Coti y el ritmo colombiano de Morat le pusieron el broche de oro a la 58ª edición del Festival Internacional de Peñas de Villa María.
Finalizó la exitosa 58ª edición del Festival Internacional de Peñas de Villa María, que durante cinco noches convocó a miles de personas en el anfiteatro para disfrutar de una propuesta artística diversa y dinámica. Folclore, cuarteto, pop, rock y ritmos urbanos convivieron en una programación pensada para atraer a distintas generaciones y públicos.
La jornada de cierre comenzó con el debut de Juli Cardozo, joven artista cordobés que viene consolidando su camino en la música latina con bachata, reggaetón, cumbia y pop.
El 2025 fue clave en su carrera: fue mencionado por la revista Billboard como uno de los artistas emergentes a seguir y logró gran proyección con su colaboración junto a La Barra en “Un millón de rosas”. En Villa María mostró frescura, carisma y conexión con el público, marcando una apertura a puro ritmo.
Coti: clásicos, energía y cercanía
Tras una pausa animada por Nazareno Móttola, Agustina Vivanco y Leo Roganti, llegó el turno de Coti, quien brindó un show cargado de clásicos y momentos emotivos.
El cantautor rosarino repasó canciones emblemáticas de su repertorio y presentó temas de su trabajo “Serenata en Mi Mayor para un amor y un atardecer”. Con notable despliegue vocal y una fuerte interacción con el público —incluso invitando a personas a subir al escenario— generó un clima festivo que culminó en una ovación generalizada.
Morat y un cierre a pura emoción
A la medianoche, el esperado ingreso de Morat desató la euforia en el anfiteatro. La banda colombiana se mostró agradecida por presentarse en un escenario de tal magnitud y ofreció un show que combinó romanticismo y energía bailable.
Con un repertorio coreado de principio a fin, anunciaron además que regresarán a la Argentina en agosto y septiembre, noticia que fue celebrada con entusiasmo por sus seguidores. Así, fueron los encargados de bajar el telón de una edición multitudinaria.
Cinco noches vibrantes
Con una convocatoria masiva en cada jornada, el Festival volvió a confirmar por qué es uno de los grandes encuentros musicales del país. La convivencia entre artistas consagrados y nuevas figuras, junto a la diversidad de géneros, consolidó una propuesta plural y federal.
Más que una sucesión de shows, la edición 2026 fue una verdadera celebración colectiva: un espacio donde tradición y actualidad se dieron la mano en un anfiteatro colmado y vibrante.
Villa María cerró así una edición histórica, reafirmando su lugar en el calendario cultural argentino y dejando abierta la expectativa para lo que vendrá el próximo año.


