El diputado nacional de Encuentro Federal, Miguel Ángel Pichetto, afirmó que el Gobierno nacional lleva adelante un proceso sistemático de desmantelamiento de la industria argentina, al que atribuyó a una mirada ideológica “anacrónica” que, según sostuvo, desconoce el valor del entramado productivo local.

En declaraciones radiales, el legislador calificó de “disparatada” la ofensiva del presidente Javier Milei contra sectores industriales y empresarios, como el caso del grupo Techint y la industria textil. A su entender, estos cuestionamientos no son hechos aislados, sino parte de una estrategia orientada a eliminar un esquema productivo que la actual gestión considera un gasto.

“Es poco conveniente para los intereses de la Nación que el Presidente ataque al principal empresario del país. Esto marca una línea clara hacia la destrucción de la industria”, sostuvo Pichetto, y advirtió que detrás de esa visión existe un proyecto que apunta a convertir a la Argentina en un país primario, pensado para pocos habitantes y ajeno a la realidad de una población cercana a los 50 millones.

El diputado también cuestionó la política de apertura comercial impulsada por el Gobierno, a la que definió como un modelo de libre mercado que no se corresponde con el contexto internacional actual. En ese sentido, remarcó que potencias como Estados Unidos aplican medidas proteccionistas mientras la producción local enfrenta dificultades para competir.

Pichetto señaló que, pese al alineamiento del Gobierno con el expresidente estadounidense Donald Trump, el acero y el aluminio argentinos continúan afectados por aranceles del 50%, mientras el mercado interno recibe productos importados, especialmente de origen chino, que presionan sobre la industria local.

“La mirada de Federico Sturzenegger atrasa 200 años. El mundo hoy protege a sus empresas y cuida el empleo, mientras aquí se aplica una lógica de libre comercio propia de la época de Adam Smith”, afirmó, y agregó que una eventual reforma laboral no tendrá efectos positivos si persisten la recesión económica y los bajos salarios.

En el plano institucional, Pichetto calificó la renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC como un hecho que afecta la confianza internacional del país y expresó su rechazo a la creación de oficinas oficiales destinadas a confrontar con el periodismo, a las que consideró prácticas propias de modelos autoritarios.

Por último, envió un mensaje hacia el interior del peronismo, al que instó a revisar sus consignas tradicionales. Según expresó, el espacio debe recuperar la previsibilidad, el valor del trabajo y una mirada de capitalismo productivo si pretende volver a ser una alternativa de poder.

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