Aunque se registraron acumulados de hasta 200 milímetros en algunos departamentos, amplias regiones del centro, este y sur provincial atraviesan un marcado déficit de lluvias. En el sur de Córdoba, el faltante ronda los 300 mm y ya se observan efectos críticos en la soja y el maíz.

El inicio de 2026 estuvo marcado por precipitaciones heterogéneas en la provincia de Córdoba, con acumulados que oscilaron entre 25 y 200 milímetros, según datos de la Administración de Recursos Hídricos de la Provincia (APRHI), el Ministerio de Bioagroindustria y la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA). Sin embargo, estos registros no lograron revertir el déficit hídrico, que en algunas zonas alcanza el 80% por debajo del promedio histórico, encendiendo alertas en el sector agropecuario.

Los informes señalan que, durante enero, las mayores precipitaciones se concentraron en el centro-oeste y noreste provincial, con registros que en algunos casos superaron los 300 milímetros, como ocurrió en sectores de los departamentos Punilla, San Alberto, Pocho, Minas, Totoral, Cruz del Eje y Colón.

En contraste, amplias áreas del centro, este y sudeste cordobés recibieron lluvias escasas, con acumulados que no superaron los 70 milímetros e incluso zonas donde se registraron menos de 40 milímetros, muy lejos de las medias históricas para esta época del año.

Déficits severos y excesos puntuales

El mapa de anomalías de la APRHI refleja un escenario dispar: mientras que en algunas áreas del centro-oeste y noreste se observaron excesos de hasta el 150%, en el centro, este y sudeste provincial se consolidó un marcado déficit hídrico, que llega al 80% por debajo de lo normal.

Este contexto resulta especialmente preocupante para los cultivos de verano, que atraviesan etapas críticas de desarrollo. En particular, la soja y el maíz muestran signos de estrés en las regiones más afectadas por la falta de agua.

El sur cordobés, en situación crítica

La situación es aún más delicada en el sur de Córdoba, donde a comienzos de 2026 se registra un faltante acumulado cercano a los 300 milímetros de lluvia. Esta ausencia prolongada de precipitaciones provocó estrés hídrico y térmico, con impactos visibles en los lotes: plantas más bajas, desarrollo incompleto y pérdidas de potencial productivo.

En departamentos como Río Cuarto, productores comenzaron a picar maíz de manera anticipada, ante la imposibilidad de alcanzar rindes comerciales adecuados. Desde el sector advierten que, si el régimen de lluvias no se recompone en el corto plazo, el impacto económico podría profundizarse y afectar a toda la cadena productiva regional.

Datos de la Bolsa de Cereales

Los relevamientos de la Bolsa de Cereales de Córdoba coinciden con el diagnóstico oficial. La entidad destacó que enero dejó “mejores acumulados en el norte y sur; registros moderados en el centro y humedad ajustada en el sureste”.

Un caso emblemático es el del departamento Marcos Juárez, donde el acumulado mensual fue de apenas 25 milímetros, frente a un promedio histórico de 125 milímetros, lo que representa un déficit del 80%.

En este marco, los organismos técnicos siguen de cerca la evolución del año hidrológico 2025-2026 y el comportamiento climático de los próximos meses, clave para definir el rumbo de la actual campaña agrícola en Córdoba.

Fuente: APRHI / Bolsa de Cereales de Córdoba

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