La postergación de la actualización de la canasta del Índice de Precios al Consumidor (IPC), prevista originalmente para enero de 2026, mantiene vigente una metodología basada en patrones de consumo de 2004, lo que genera distorsiones en la medición de la inflación actual.
Según un informe de Mariana Leiva publicado en Chequeado, esta demora obliga al INDEC a relevar precios de bienes y servicios que prácticamente han desaparecido de la vida cotidiana, mientras que consumos habituales en la actualidad no están contemplados en el índice.
Un “museo” en la medición de precios
Al utilizar la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) de hace dos décadas y el clasificador COICOP Argentina 2019, el organismo mantiene en su estructura de relevamiento productos y servicios hoy marginales. Entre ellos se incluyen:
- Tecnología de oficina: equipos de fax y su reparación.
- Audio y video: reproductores y grabadores de VHS, cintas de video, CD y DVD vírgenes, y disquetes.
- Comunicación: telegramas y llamadas desde locutorios o cabinas telefónicas.
- Entretenimiento: revelado de fotografías analógicas y alquiler de películas en formato físico.
- Transporte: vehículos de tracción animal, como sulkys y carros, junto con arneses y accesorios.
Lo que no se mide
En contraste, quedan fuera de la canasta gastos que hoy forman parte del consumo cotidiano, como las plataformas de streaming de música y video o el café en cápsulas. Además, la ponderación de los servicios públicos resulta menor a la real: con la canasta vigente, electricidad, gas y agua representan el 9,4% del índice, cuando con la actualización deberían alcanzar el 14,5%, reflejando con mayor precisión el impacto de los aumentos tarifarios.
La explicación oficial
Desde el INDEC señalaron que estas categorías se mantienen “por razones metodológicas y para preservar la comparabilidad histórica”. Ante la dificultad de relevar precios de bienes prácticamente inexistentes, los encuestadores utilizan artículos o servicios sustitutos para completar la medición, una solución transitoria hasta que se actualice la metodología.
La demora en la implementación de la nueva canasta vuelve a poner en debate la capacidad del IPC para reflejar con fidelidad el costo de vida actual de los hogares argentinos.
Fuente: NA


