Localidades agotadas en una noche cargada de emociones, mientras Yamila Cafrune brilló con un potente show sinfónico y mensajes de fuerte compromiso. La Plaza Próspero Molina volvió a vibrar en la edición 66 del Festival Nacional de Folklore.

La sexta luna del Festival Nacional de Folklore de Cosquín volvió a confirmar por qué la Plaza Próspero Molina es el corazón del folklore argentino. Con entradas agotadas, una noche cálida y un clima ideal para el encuentro popular, la jornada combinó grandes convocatorias, homenajes sentidos y colaboraciones que fueron celebradas por un público que colmó cada rincón del tradicional escenario.

La apertura poética estuvo a cargo de César “León” Vargas, quien ofreció un poema dedicado a la Patagonia, marcando desde el inicio el tono emotivo de una noche atravesada por la memoria y el compromiso. Desde temprano, las calles de Cosquín reflejaron el entusiasmo de los asistentes, anticipando una de las lunas más intensas del festival.

Tras el Himno Nacional, las campanas y los fuegos de artificio, Los Nocheros regresaron una vez más a su idilio con el público coscoíno. Con un repertorio de clásicos y una conexión intacta con la Plaza, el grupo salteño fue protagonista de una de las presentaciones más convocantes de la noche, en una velada que volvió a registrar localidades agotadas.

Otro de los momentos más conmovedores llegó con el homenaje de Las Voces de Orán a Federico Córdoba, miembro fundador del grupo, fallecido en julio pasado. Su hijo, hoy integrante de la formación, fue el encargado de continuar el legado familiar en un tributo cargado de emoción, que tuvo su punto más alto con la interpretación de “El nido vacío”.

Yamila Cafrune fue una de las grandes figuras de la sexta luna. Su recital en formato sinfónico recibió una ovación cerrada por parte del público, tanto por la calidad artística como por su mensaje comprometido. Durante su presentación, la cantora hizo referencia a los incendios en la Patagonia y llamó a la unión colectiva: “La Patagonia somos todos”, expresó desde el escenario. El cierre llegó con un bis especialmente celebrado, cuando volvió para interpretar “Juana Azurduy”, dedicada a mujeres y hombres, y se permitió una sonrisa cómplice al confesar que hacía tiempo no regresaba para una canción más.

La noche también tuvo un fuerte color internacional con la presentación de la delegación de Japón. Izumi Noda, conocida como la “gaucha japonesa”, deslumbró en la Plaza con una destacada actuación de malambo, bombo y boleadoras. La bailarina de 28 años, oriunda de Nagasaki, llegó al escenario mayor tras consagrarse ganadora del Pre Cosquín Japón 2025, y fue ovacionada por su destreza y profundo respeto por el folklore argentino.

Los homenajes continuaron con el tributo a Mario “Musha” Carabajal, fallecido en abril de 2025, a cargo de su familia de músicos, en uno de los momentos más sentidos de esta edición. También se destacó la presentación de Lautaro Rojas, quien por primera vez pisó el escenario mayor dejando en alto el apellido familiar.

Más avanzada la madrugada, Bruno Arias encabezó un nuevo homenaje, esta vez a Rubén Patagonia y a Melania Pérez, ambas figuras del folklore fallecidas recientemente, con la presencia de los hijos del recordado cantor patagónico, en una puesta que combinó respeto, memoria y música profunda.

Ya cerca de las 2 de la mañana, el grupo Ceibo, nacido y criado en Cosquín, se adueñó del escenario, antes de dar paso a Destino San Javier, que volvió a conquistar a la Plaza. Las colaboraciones no tardaron en llegar: el cruce entre Destino San Javier y Los Nocheros primero, y luego junto a Los Tekis, fue uno de los puntos más celebrados de la noche, coronando la sexta luna con un cierre festivo y multitudinario, al ritmo del carnaval norteño.

La edición 66 del Festival de Cosquín avanza hacia su tramo final con la promesa de nuevas emociones. Para este viernes, en la séptima luna, se espera la presentación de artistas como Juan Fuentes, José Luis Aguirre, Natalia Pastorutti y el Chaqueño Palavecino, entre otros, en una programación que mantiene viva la mística de la Plaza Próspero Molina.

¡Viralizalo!