Buscan acordar una posición común para llevar al Congreso y presionar por un esquema de compensaciones que atenúe el impacto fiscal que tendría en las provincias la rebaja de Ganancias a las empresas.

Los gobernadores considerados “dialoguistas” se reunieron este jueves en la Casa de Salta, en la Ciudad de Buenos Aires, para definir una estrategia conjunta frente a la reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional y que el oficialismo pretende tratar durante las sesiones extraordinarias de febrero. El encuentro tuvo como eje central el impacto fiscal que tendría la iniciativa en las provincias, especialmente por la reducción de la alícuota del impuesto a las Ganancias para las empresas.

De la reunión participaron los mandatarios de Salta, Gustavo Sáenz; Tucumán, Osvaldo Jaldo; Catamarca, Raúl Jalil; Misiones, Hugo Passalacqua; y Neuquén, Rolando Figueroa, quienes avanzaron en la construcción de una posición común en el marco de las negociaciones abiertas con la Casa Rosada.

Tras el encuentro, los gobernadores Gustavo Sánez, Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo se reunieron con el Jefe de Gabinete, Diego Santilli, logrando una foto que permite leer cierta cercanía entre los mandatarios y el objetivo del Gobierno nacional.

Debate

Uno de los puntos que mayor tensión genera entre el Gobierno nacional y los gobernadores es la decisión de reducir la alícuota de Ganancias a las sociedades del 35% al 31,5%, una modificación que impacta de manera directa en los recursos coparticipables que reciben las provincias. Según estimaciones oficiales, esta rebaja implicaría una pérdida de alrededor de 1,2 billones de pesos para las arcas provinciales.

En ese contexto, los mandatarios provinciales buscan que cualquier avance en la reforma laboral venga acompañado de un mecanismo de compensación que permita amortiguar el efecto negativo en sus presupuestos. Desde el oficialismo nacional, en tanto, admiten que se están analizando distintas alternativas para equilibrar ese impacto fiscal y sostener el acompañamiento político de los gobernadores aliados.

La reunión se inscribe en una etapa clave de negociación entre la Casa Rosada y las provincias, donde el respaldo a la reforma laboral aparece condicionado por la necesidad de preservar la estabilidad financiera de los distritos. Para los gobernadores, el reclamo no apunta a frenar el debate legislativo, sino a garantizar que los cambios impositivos no se traduzcan en un deterioro de los recursos que sostienen las políticas públicas provinciales.

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