La eliminación de los aranceles de importación comenzará a reflejarse en el valor de los equipos, aunque la permanencia de otros impuestos impide que los precios se equiparen con los de Chile o Miami.
Desde este jueves rige la quita de los aranceles para la importación de teléfonos celulares y la medida genera expectativa en el mercado por una posible reducción en los precios al consumidor. Las estimaciones indican que el impacto podría ubicarse entre un 12% y un 20%, lo que significaría un alivio para los compradores luego de años de valores elevados.
Sin embargo, la baja no alcanzará para igualar los precios de otros países de la región ni de destinos como Miami. Esto se debe a que, aunque el arancel de importación se eliminó, sigue vigente el Impuesto Interno, un tributo que encarece el producto final y que históricamente estuvo pensado para bienes considerados suntuarios. Hoy, con el celular convertido en una herramienta de uso masivo, ese esquema impositivo aparece como uno de los principales factores que sostienen la brecha de precios.
En paralelo, el crecimiento de las importaciones de celulares viene siendo muy marcado. En el último año el volumen de compras al exterior se multiplicó de manera exponencial, pasando de cifras muy bajas a decenas de millones de dólares, lo que refleja la fuerte demanda de los consumidores por acceder a equipos a menor costo o con mayor variedad de modelos.
Ese cambio también impactó en la estructura del mercado. Los celulares importados ya representan cerca de un 30% de las ventas totales, mientras que la industria nacional, con epicentro en Tierra del Fuego, concentra alrededor del 70%, cuando tiempo atrás dominaba casi la totalidad del mercado.
Así, la eliminación del arancel aparece como un primer paso hacia una mayor competencia y una baja de precios, pero mientras se mantenga el Impuesto Interno, la Argentina seguirá mostrando valores más altos que los de países vecinos y que los de los principales mercados internacionales.


