El candidato de derecha se impuso con el 58,3% de los votos y derrotó a Jeannette Jara, que reconoció el resultado. La elección definió al sucesor de Gabriel Boric, con una diferencia de 17 puntos y alta participación.

El derechista José Antonio Kast se consagró este domingo como nuevo presidente de Chile tras imponerse en la segunda vuelta electoral con el 58,3% de los sufragios, frente al 41,7% obtenido por la candidata comunista Jeannette Jara. Con el 95% de los votos escrutados, los datos oficiales del Servicio Electoral de Chile confirmaron una ventaja contundente que marcó el cierre del proceso iniciado en octubre pasado.

Jara reconoció públicamente la derrota a través de sus redes sociales y se comunicó con Kast para felicitarlo por el triunfo. En su mensaje, destacó el valor del proceso democrático y aseguró que continuará trabajando junto a sus seguidores por una mejor calidad de vida para los chilenos.

Kast, abogado de 59 años, logró en esta ocasión el objetivo que se le había escapado en dos postulaciones anteriores. Su campaña estuvo centrada en la problemática de la seguridad y el orden público, e incluyó definiciones que reavivaron polémicas por su postura histórica respecto de la dictadura de Augusto Pinochet. En el balotaje logró capitalizar el apoyo del arco de centroderecha y derecha, que en la primera vuelta había superado en conjunto el 50% de los votos.

La elección definió al sucesor del presidente Gabriel Boric, quien finalizará su mandato el próximo 11 de marzo. El mandatario saliente calificó la jornada electoral como “ejemplar” y garantizó una transición institucional ordenada, en línea con la tradición republicana del país.

Kast se impuso en todas las regiones, con resultados especialmente amplios en distritos como La Araucanía, donde superó el 70%. Tras emitir su voto en Paine, el ahora presidente electo sostuvo que era el turno de la ciudadanía de expresarse “con libertad y fuerza”, mientras que Jara, al votar en Conchalí, planteó que la elección definía el rumbo de un país más justo y seguro.

Con este resultado, Chile inicia una nueva etapa política marcada por un giro a la derecha, en un contexto regional atravesado por fuertes debates sobre seguridad, economía y gobernabilidad.

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