La apicultura es mucho más que producción de miel: las abejas y otros polinizadores sostienen gran parte de los ecosistemas y aseguran la calidad y diversidad de los alimentos que consumimos. Desde la UNRC trabajan en educación, concientización y acompañamiento a productores.

Aunque muchas veces se las asocia solamente con la miel, las abejas cumplen un rol fundamental en la naturaleza. Son responsables, junto con otros insectos y animales, de la polinización de miles de especies vegetales, tanto silvestres como cultivadas. Gracias a ellas se producen frutas, verduras y semillas que alimentan a gran parte del planeta. Pero su existencia está amenazada, y con ella, también nuestra seguridad alimentaria.

Desde la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC), la Dra. Paula Melegatti, integrante del Programa de Apicultura y docente de la Facultad de Agronomía y Veterinaria, trabaja en proyectos que apuntan a difundir la importancia de los polinizadores y a fortalecer la actividad apícola en la región. “Cada vez se reconoce más la pérdida de polinizadores a nivel global. No solo de abejas domésticas, sino también de abejas nativas, abejorros, avispas, moscas y hasta murciélagos. Todos ellos cumplen funciones ecológicas vitales y están en declive por causas asociadas al accionar humano”, explicó.

La apicultura, en este contexto, no solo se presenta como una actividad productiva de valor económico, sino también como una herramienta de preservación ambiental. Sin embargo, enfrenta desafíos importantes. “En nuestra provincia, la mayoría de quienes trabajan en apicultura lo hacen como actividad secundaria. A pesar de un buen año en términos productivos, la rentabilidad está en riesgo por el estancamiento del precio internacional de la miel y el aumento de los insumos, muchos cotizados en dólares”, señaló Melegatti.

A través de actividades de extensión, visitas a escuelas, talleres de cocina y charlas en espacios comunitarios, el equipo de la UNRC promueve prácticas amigables con los polinizadores. Además del llamado a consumir miel local, la especialista insiste en que cualquier persona puede colaborar: plantar flores en balcones, ofrecer agua para los insectos, evitar el uso de pesticidas y favorecer las especies nativas en jardines y bordes de cultivo son acciones concretas que marcan la diferencia.

En este marco, “el lunes y martes estaremos repartiendo la «MIEL del CAMPUS» (producción local de miel con sello de la UNRC) en 35 merenderos y comedores. Esto lo hacemos desde la pandemia y la distribución se realiza a través del Consejo Social de la UNRC”, contó.

“Proteger a las abejas no es solo tarea de apicultores. Cuidar de los polinizadores es cuidar nuestra alimentación y nuestros ecosistemas”, concluyó. A pocos días del 20 de mayo, Día Mundial de las Abejas, el mensaje cobra fuerza: la naturaleza necesita aliados, y todos podemos ser parte.

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